Mi menopausia

Empecé a hacer toda la investigación para tocar el tema de la menopausia en este blog, pero me di cuenta de que yo tengo mucho que contar al respecto. Así que no te hablaré de la menopausia en general, que si los estrógenos, que si el mal humor, que si la osteoporosis. No.

Te voy a platicar de mí menopausia. De lo que yo estoy viviendo y de cómo me siento. No va a ser algo científico, será solo un relato de mis experiencias.

La menopausia es la última menstruación que tiene una mujer. Generalmente sucede entre los 45 y cincuenta y tantos años. Cuando una ya está en esas edades y pasan más de doce meses sin reglar, quiere decir que ya llegó la menopausia.

Tengo 53 años y mi última regla fue hace poco más de dos años. Así que sí, ya soy una “Mujer Menopáusica”, pero tengo que decirte que nunca me había sentido tan plena y liberada como ahora. Lo digo en serio. Soy Feliz.

Los comienzos

Mis aventuras hormonales empezaron entre los cuarenta y tres y cuarenta y cinco años. Dedicada a la comunicación y producción de eventos, la mayoría de mis clientes eran casi todos “chavos” al menos diez o quince años más jóvenes que yo.

Imagínate que estaba yo en una junta con diez ejecutivos jóvenes y exitosos hablando del proyecto en curso. La nueva Brand Manager me explicaba con gran profesionalismo los mensajes clave a destacar de su producto. De pronto sentí un calor que brotaba de mi nuca, del cuello y de la cabeza y se expandía por todo el cuerpo. Un calor terrible. Sentí cómo mis mejillas empezaban a arder y comencé a sudar tanta agua, como si estuviese bajo la regadera.

La situación me dio pena y, claro, eso me hizo sonrojarme y sudar más.

Los jóvenes me miraban con una extraña mezcla de compasión y rechazo. Yo, con toda elegancia, saqué de mi bolso un hermoso abanico rojo y un kleenex. Me quité el sudor de la frente, con toques suaves -al más puro estilo de Lola Beltrán, Lola la Grande- y comencé a abanicarme como si nada sucediera. El agua seguía escurriendo por mi frente, cuello, pechos… me llegaba hasta la panza. ¡Eran litros!

Ahí estaba yo, con mis jóvenes clientes, con el cabello empapado y con una vergüenza que no tenía por qué haber sentido.

Esa es una de tantas historias bochornosas que me hicieron pasar mis bochornos. Fueron tantas, que un día me acostumbré y dije: ¿Pues qué diablos?, así es la vida y no tengo que sentirme mal al respecto.

Actualmente ya no tengo tantos bochornos, más adelante te contaré qué medidas he tomado.

La vida sexual

Continuando con mi aventura, te cuento que, por ahí de los 49 años, empecé a ser irregular en mis períodos. Soy una mujer divorciada y llevaba ya algún tiempo sin pareja. Entonces empecé a salir con un señor muy guapetón y agradable.

Después de la quinta cita, pensé que ya era el momento de ¿intimar? O ¿cómo le digo? el momento de tener sexo, pues. La verdad es que no era solo que el hombre me atraía, sino también tanto tiempo sin nada de nada.

Llevaba como cuatro meses sin reglar, así que yo juraba que ya estaba en la “meno”.

Para no hacer el cuento largo, decidí invitar al señor en cuestión a tomar una copa a mi casa, un viernes por la noche. Lo invité con dos días de anticipación y me puse a preparar el momento: botana gourmet, vino, whiskey, tequila, ron, es decir, a tener el bar con todo lo necesario para que el hombre pudiera elegir. Velas aromáticas. Playlist de música exquisita. Sábanas limpias. Depilación cuidadosa.

El jueves por la noche ya estaba todo listo para, al día siguiente, vivir una noche de pasión bien merecida. Me dormí emocionada, dispuesta a soñar con el momento.

Amanecí con un dolorcito en el bajo vientre, para el medio día el dolor había aumentado y supe de qué se trataba: los malditos cólicos menstruales. Efectivamente, después de cuatro o cinco meses sin regla, justo ese día me bajó de nuevo.

No tiene caso contarte más. Tomamos la copa, platicamos y yo procuré mantenerme distante, evitando cualquier posibilidad de contacto físico. ¡Qué horror! Esta es una de las razones por las que ahora soy muy feliz sin la bendita regla.

Estos son algunos de los inconvenientes que me tocó vivir durante el climaterio, que es la etapa previa a la menopausia en sí.

El presente

Sin falta, cada año me hago el Papa Nicolau y la mastografía, no quiero que me vaya a pasar algo y no estar a tiempo de resolverlo. El ginecólogo generalmente me manda también análisis de sangre y de orina para verificar mis niveles. Afortunadamente he salido bien en todo.

El doctor me recetó una medicina para los bochornos, que de paso, ayuda a las ondas de depresión y mal humor.

He subido de peso. Me cuesta muchísimo trabajo ya no sólo bajar, sino mantenerme. Curiosamente empecé a hacer ejercicio ya grande, como a los 47 años. Antes de eso odiaba hasta moverme, ahora no puedo vivir sin el spinning y la zumba.

Cuido en lo posible lo que como. Me puse a investigar cuáles son los mejores alimentos para la piel, para la memoria, para evitar los bochornos, para quemar grasa, para no tener gases, etc. Y trato de comerlos diario, pero eso no quiere decir que no me dé mis gustos. Tomo bastante agua, para mantenerme hidratada.

También, un día decidí dejar de fumar. Ya llevo más de año y medio sin hacerlo, lo cual es muy bueno, ya que después de la menopausia el cigarro se vuelve un enemigo peor de lo que ya era. Me siento mucho mejor y mi piel mejoró.

Las razones para ser feliz

Al principio de este relato, te decía que nunca me había sentido tan plena y liberada como ahora y es verdad, te voy a contar algunas de las razones:

  • Creo que la principal es NO REGLAR. Ya no tengo cólicos todos los meses, ni esos terribles cambios de humor, llenos de tristeza y desolación, que vienen con el síndrome premenstrual.
  • En consecuencia, ya no gasto en toallas sanitarias y mis prendas íntimas mantienen su color original por más tiempo. (Aceptémoslo, por más cuidadosas que hayamos sido, siempre se manchaban)
  • Como he usado el Colágeno Natural, el Ácido Hialurónico y las Perlas de Argireline desde hace tiempo, mi cutis se mantiene bastante bien. Tengo pocas arrugas y eso me hace sentirme atractiva y ¡serlo!
  • Mi hijo ya está en la universidad. Vive con su papá. Es prácticamente un adulto, así que ya no tengo que estarme preocupando por mantenerlo o porque tenga su ropa limpia. No sé a qué hora llega de sus fiestas y tampoco me agobian sus calificaciones.

Me siento mejor que antes

  • Los bochornos han disminuido. Además de lo que me recetó el doctor, estoy tomando un complemento de isoflavonas de soya, que me ha sentado muy bien.
  • No sé porqué, pero mi carácter ha mejorado, ahora me siento menos estresada y de mejor humor.
  • Trabajo completamente por mi cuenta. Haciendo amigas, en lugar de estar batallando con mis clientes serios y exigentes. Comparto productos maravillosos que yo misma he comprobado cuánto bien les hacen a las mujeres de más de 30 años.
  • Ya no tengo nada que demostrarle a nadie. Mis épocas de profesionista exitosa y competitiva han quedado atrás.
  • He aprendido a vivir de manera más simple y ¡me encanta! Prácticamente ya no uso tacones, ni pantalones apretados. Aunque, eso sí, nunca salgo sin mi abanico y mis lentes para ver de cerca.
  • Esto está padrísimo: ¡tengo novio! Y mi apetito sexual ha aumentado considerablemente, contrario a lo que me decían mis investigaciones. La resequedad vaginal la elimino con un gel maravilloso que venden en la farmacia.

Es decir, me veo joven (bueno eso digo yo), me siento joven. Puedo ir y venir a donde yo quiera. Cuido mi salud en lo posible. Soy libre, productiva y muy activa.

Además, estoy estudiando una especialidad en mercadotecnia digital, obviamente por Internet. Me cuesta más trabajo que a los chavos que nacieron en la época cibernética, pero no me importa.

Creo que tengo toda la libertad y el tiempo para disfrutar de la vida, me siento equilibrada. Me siento muy bien. Por eso ya no quise seguir leyendo tanta información que hay sobre los síntomas y malestares de la menopausia. Lo cierto es que no se libra uno de ellos, pero hay mil formas de sobrellevarlos hasta con una sonrisa.

La oportunidad de mejorar

Y bueno, pues esta ha sido mi experiencia con MI MENOPAUSIA. Creo que para mí se convirtió en una oportunidad de mejorar mis hábitos de vida y de liberarme de prejuicios y cosas propias de la juventud.

Por supuesto que no todo ha sido miel sobre hojuelas, pero en el balance, ha resultado muy positivo.

Soy feliz.

Cuéntame, a ti ¿Cómo te ha ido?. Si quieres que te platique más sobre algún punto dime y con gusto te cuento.

Te mando un abrazo fuerte,

Mónica Fritsche.

16 comentarios
    • Mónica Fritsche Aceves
      Mónica Fritsche Aceves Dice:

      Hola Martha!!!

      Creo que mucho tiene que ver con la aceptación y con dejar pasar las cosas. Ya no me da pena sentir bochornos, ni usar lentes y mucho menos ser menopáusica. Pero lo más importante es ver a tu ginecólogo ya que él te va a decir exactamente qué necesitas para sentirte mejor físicamente.

      Para sentirte bien en lo emocional, hay que ponerle actitud. Arreglarnos todos los días; hacer ejercicio; convivir con la familia y con amigos… Bueno es lo que yo creo y me ha funcionado.

      ¡Muchas gracias por tus comentarios!

      Quedo a tus órdenes,

      Mónica Fritsche.

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  1. ROSARIO VILLAR
    ROSARIO VILLAR Dice:

    Como siempre, leerte es un gozo.
    Soy un año mayor que tu, y es cierto que esta etapa es una belleza. Tranquila, adecuándome a todos los cambios, relajada, a pesar que el entorno no coopera mucho. Feliz, disfrutando todo y a todos, es MI TIEMPO, trabajo, tomo los cursos que quiero, me reúno con mis grupos de amigas.Y como tu, no salgo sin mi abanico y mis lentes.Soy yo, para mi y conmigo, Ya me tocaba.

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  2. Andrea Alonso
    Andrea Alonso Dice:

    Gracias Mony , me encantó leerlo , en definitiva creo que cada mujer se la lleva diferente , mi historia es diferente a la tuya por que yo me quite la matriz muchos años antes de perder la mabstruscion , pero me dejaron los ovarios , yo siempre fui irregular , jamás me embarace pero tenía miomas . Yo he sentido el bochorno pero no como el que tú describes , no sudo , es por las noches que me da un calor horible y viviendo en cuernavaca ( zona más cálida ) nunca he sabido si en un lugar frío mi reacción sería similar , porque de ser así , no solo ahorro en toallas sino en cobertores !! . Yo subí mucho de peso por hipotiroidismo detectado muy tarde por que en los laboratorios regulares siempre salía normal , fue a insistencia de mi hermana que hice la prueba con medicina nuclear y fue ahí que el médico me dijo que como tanto tiempo sin acudir a un médico … ( Estoy casada con uno y eso a veces es un problema ) . Pero a mis 54 años coincido contigo en que soy feliz y plena y hago lo que se me da la gana , y esa sensación de libertad vale todos los kilos que subí , también tomos isoflavonas de soya y no sufro depresión ! . Veo muy bien aún y amo los abanicos pero siempre los pierdo o los regalo o me los roban … Creo que la memoria si es algo que veo venir como problema de salud !!!

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    • Mónica Fritsche Aceves
      Mónica Fritsche Aceves Dice:

      Andrea:

      Creo que me faltó incluir lo de la memoria. Después de haberme distinguido por recordar mil cosas, ahora todo se me olvida. Apunto mis pendientes, pero se me olvida leerlos o, si los leo, al momento de querer ejecutarlos, se me olvida.

      Sí está rudo lo de la memoria. Mi hermana la psiquiatra me recomendó ir al neurólogo. ¡Tendré que hacerlo!

      Gracias por tu comentario,

      Mónica Fritsche.

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  3. Arletteaskar
    Arletteaskar Dice:

    Que excelnte relató de una realidad que supuestamente estamos más
    Documentadas y preparadas que nuestras madres o mujeres mayores a nosotras, y sin embargo siempre sentí que no encajaba en lo que leía.
    Me identifico contigo amiga en algunos puntos, que tú los has explicado y analizado mucho mejor que lo que yo hecho en mi vida , los deje pasar porque afortunadamente no sufrí cambios drásticos y mucho menos bochornos, lo que sí he experimentado de cuando en cuando es alguna resequedad la cual he corregido como tú lo hiciste, no tomo ningún medicamento ni Natural ni recetado para sobrellevarlo , he sido bastante afortunada y le doy gracias a Dios por ello ,sin embargo es importante recalcar que no porque no hay haya pasado ciertos esquemas, como la mayoría, no significa que no deba informarme y sobre todo , enriquecerme con valiosas experiencias de personas a mi alrededor .
    Por último celebró que mi apetito sexual no ha aminorado, ha cambiado de tamiz , y se debe a la ayuda idónea de mi pareja que nunca ha dejado caer ese aspecto como pareja .

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  4. Laura Vargas
    Laura Vargas Dice:

    Pues ya tengo 53 años y me siento requete bien, no se me ha declarado la «meno» algunos meses si y otros no ashh, hace un par de meses me dieron los primeros calores y estaba emocionada ¡»ahora si ya la hice»! Y nada que este mes me volvió a bajar, y hasta calores me dejaron de dar….
    Voy una o dos veces por año al ginecólogo, me hago analisis de sangre y checa todos mis niveles, hace poco me dijo que era super importante tener la vitamina D en su nivel óptimo y la tengo super baja, casi nunca le damos importancia y es vital en nuestro organismo, chéquenlo con su médico.
    La edad cronológica es una actitud de vida, no represento la edad que tengo y eso me halaga que me digan…. definitivo de la moda lo que me acomoda ya no me late vestieme con minis, o muy escotada pero si «chenchualona»
    Gracias Mony por este espacio, me encantó.

    Ahhhh se me olvidaba, ¿que hago? se me está cayendo muuuucho el cabello 😕

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    • Mónica Fritsche Aceves
      Mónica Fritsche Aceves Dice:

      Hola Lau!

      Gracias por tu comentario!!! Hay que mantenernos chenchualonas!!! que todavía tenemos mucho que ofrecer, ¿cómo no? Respecto al cabello, no tengo idea jajajajaaj… yo me lo estoy lavando menos que antes. También se me cae mucho, pero como tengo una mata impresionante está resultando mejor. Haré investigaciones al respecto y las publico.

      Un abrazo querida Lau!

      Mónica Fritsche

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    • Mónica Fritsche Aceves
      Mónica Fritsche Aceves Dice:

      Ojalá que así fuera. Ya hace dos años que no reglo. Me mantengo a dieta prácticamente siempre y no bajo de peso. Supongo que es porque me doy algunos gustos. Tal vez si estuviera con una dieta de 1,000 calorías siempre sí podría bajar de peso. Pero el hambre y el antojo me ganan!

      Para mí, el peso siempre ha sido un problema y ahora un poco más. ¡Ni modo! a echarle ganas.

      Un abrazo, Marina!

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